Injerencia en las elecciones

  En pocos días de que sepamos, oficialmente, claro, quienes serán los “precandidatos” presidenciales de las principales fuerzas políticas nacionales que contenderán en julio de 2018, hay quienes se preocupan por una eventual injerencia de los “hackers” rusos en la campaña presidencial de México.

  Es una posibilidad, es cierto, pero de lo que si podemos estar seguros es que el gobierno de Washington buscará influenciar en la campaña. Tiene los recursos, tecnológicos, humanos y logísticos para hacerlo.

  No será nada nuevo, pues el establishment norteamericano, aún en tiempos de Donald Trump no pierde de vista el significado geopolítico de la vecindad con México. Y, pese a la retórica proteccionista, tampoco tienen interés en desproteger los intereses. Nunca lo han hecho. No lo harán ahora.

  Tienen agencias de inteligencia especializadas en infiltrar grupos y organizaciones, así que eso hace menos visible cualquier injerencia. De alguna manera la hace más sutil.  Y, claro, tienen diplomáticos profesionales.

  Basta recordar aquel relato de Humberto Romero, cuando era secretario particular de Adolfo López Mateos. Contaba que una mañana, al llegar el Presidente al despacho le vio ojeroso. Le preguntó si se sentía bien.

  La respuesta del Presidente Adolfo López Mateos fue esclarecedora: “es que casi no pude dormir. Hoy recibo al embajador norteamericano que pidió cita”.