DOMINGO

Peligrosa actitud

    A principios de los años sesenta del siglo pasado arraigaba en Estados Unidos el sistema garantista de justicia que hoy nos es tan familiar por las series de televisión.

   En Nueva York fue asesinada una joven. El primer sospechoso era su novio, un joven sordomudo. Cuando la policía acudió a detenerlo para interrogarlo, encontró que tenía un aparato telefónico, especialmente diseñado para sordomudos, que le permitía comunicarse por escrito. Un avance para aquellos tiempos.

   En el aparato descubrieron los detectives un mensaje que el sospechoso había enviado a su mejor amigo, en el cual le informaba que había matado a su novia. Fue consignado y el caso llegó a juicio. La defensa alegó ilegalidad de la confiscación del aparato telefónico que era la única prueba contra el acusado. El juez confirmó que la policía no contaba con una orden de cateo y había violado las garantías del acusado al confiscar el teléfono. El acusado salió libre, no declarado inocente, sino libre por falta de pruebas.

   Aquí en México ya tenemos un sistema que garantiza el respeto a todos los derechos de los ciudadanos acusados de cualquier delito. Cuando no se cumple con todos los requisitos legales, los jueces, a veces muy a su pesar, liberan acusados.

   Al amagar el Presidente López Obrador con denunciar públicamente a los jueces que liberen acusados por, dijo el Presidente, “razones técnicas”, en realidad está amagando con privar a los ciudadanos del derecho al debido proceso. Porque muchos son liberados por las razones técnicas que significan las violaciones a sus garantías.

   No se necesita ser abogado para advertir el riesgo de amagar a los jueces con el escarnio público si no complacen a la fiscalía del gobierno. Peligrosa actitud.