DOMINGO

Otros datos sobre el seguro popular

   Por más imparcial que uno intente ser frente a los clichés que maneja el Gobierno de la República, a veces es imposible serlo, porque a diario surge la pregunta más importante para un gobierno con abrumadora popularidad: ¿escuchan, de verdad, opiniones distintas a las suyas?

   Quizá, como me dicen muchos simpatizantes morenistas, este gobierno si escucha, puede ser, pero la evidencia muestra que posiblemente si escucha, pero no hace caso de ninguna opinión que se aparte de conclusiones que ellos ya traen desde la campaña electoral, en esos diagnósticos que prepararon durante casi seis años.

   Esta duda surge porque en el caso del Seguro Popular los argumentos del gobierno carecen de solidez frente a los expuestos por seis extitulares de Salud, los cuales fueron rápidamente descartados con un argumento que, con todo respeto, es francamente falaz, que ellos no conocen el país como el Presidente.

   El hecho es que una cuidadosa revisión de la última estadística del INEGI, una que mostró los porcentajes de personas en pobreza en el rubro de “acceso a servicios de salud”, arroja datos distintos.

   En ese rubro, en 2008, no tenían acceso a servicios de salud el 38 por ciento de personas en pobreza. En 2018, diez años después, no tiene acceso a servicios de salud sólo 12 por ciento de personas en pobreza.

   Una disminución de más de 60 por ciento. Y uno se pregunta, por simple curiosidad, ¿no sería que tuvieron más acceso tantos millones de personas porque sí funcionó el Seguro Popular?

   Conste, es sólo una pregunta que, obviamente, nadie va a responder, a menos que sea para descalificarnos.