Domingo

 

No pierden nada

  La avalancha de propuestas, conclusiones y sugerencias sobre cómo conducir la relación con el nuevo gobierno de Washington son propias de una sociedad democrática.

  Algunas son el resultado de análisis, otras ideológicamente motivadas y no pocas sólo obedecen al interés político electoral.

  Todas, como debe ser, merecen respeto y atención. Sin embargo, hay que considerar que los opinantes y proponentes no pierden nada si sus opiniones y propuestas son absurdas y podrían tener resultados desastrosos.

 

Nos es necesaria

  Tiempos nublados, los actuales y los inmediatamente cercanos.

  El ambiente está caldeado, por el explicable descontento por el aumento a las gasolinas, pero también porque por las razones más diversas, cada quien las suyas, se alienta la indignación.

  No hay día en que no escuchemos de diagnósticos que nos dicen que todo está mal. Cierto, hay dificultades económicas, pero, como dijera Joaquín López Dóriga el pasado miércoles, pese a todo, a diario van millones de niños y niños a la escuela; a diario van millones de personas a sus trabajos y a diario el comercio interno y externo hace que fluyan miles de millones de dólares en el sistema bancario y financiero. La vida sigue.

 

Coraje político

  Es posible que, como afirman tantos críticos, el gobierno peñista calculó mal el timming de las alzas a los combustibles, aunque la verdad es que para tales aumentos nunca hay momento oportuno.

  También es posible que tengan razón al sostener que no se supo comunicar bien. Seamos sinceros, ¿es posible explicar minuciosamente las complejidades macroeconómicas? En tiempos normales es dificilísimo, tarea casi imposible cuando el malestar social lo fomentan discursos indignados en los medios de comunicación, los cuales explicablemente buscan de alguna manera lucir solidarios con los ciudadanos de a pie.