Café Político

 

 

Sin modelo educativo no hay cambio
CDMX: ¿politiquería con la seguridad?
Olvidamos como era la normalidad de 2019

  Explicable que el régimen se apoye en los más radicales de Morena en la búsqueda del modelo educativo que cambie las conciencias, pues son intelectualmente disciplinados y suficientemente obsesivos para no perder de vista el gran objetivo.

  Pero la exigencia del Presidente Andrés Manuel López Obrador de “reformen la UNAM”, ha encendido los ánimos de la comunidad universitaria, y la unificó, salvo las obvias traiciones de los apasionados del pensamiento único.

  Exigirá temple de la comunidad universitaria resistir la implacable ofensiva presidencial para demostrarle a Palacio su error al practicar el consejo de Manuel Machado: “a fuerza de muchos golpes hasta el hierro se quebranta”.

 

 

Metódico desmantelamiento institucional
Prisión preventiva, castiga la pobreza
Revelaciones de la SSA a diputados

  Desde antes de diciembre de 2018, empezó el gobierno lopezobradorista su labor de desmantelamiento de obras y programas del ancient regime, incesante tarea que no ha cesado desde la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

  Combatir la corrupción es el leit motiv para eliminar instituciones, pero en 35 meses no han construido ninguna, al menos ninguna que haya mostrado eficacia y competencia en lo más prosaico de la tarea de gobernar: la administración.

  Si persisten las rutinarias impericias administrativas del Gobierno, el discurso del 30 de septiembre de 2024 parafrasearía a Gorbachov: “las viejas instituciones no terminaban de desaparecer y las nuevas no terminaban de asentarse y… todo se derrumbó”.

 

 

Disputa por la Nación: ¿radicales 1-0?
Ejemplar entereza de Rosario Robles
¿Aguanta el presupuesto a los subsidios?

  A juzgar por la tibia y, digamos, “prudente” reacción de muchos ante la virulenta narrativa presidencial por la “derechización” de la UNAM, el bullying de Palacio ha prevalecido por ahora sobre las voces moderadas sobrevivientes del reciente ajuste.

  Para muchos el reciente ajuste en el gabinete, forzado por la terca realidad alteró algo más que la dinámica administrativa, favoreció a una de las dos poderosas corrientes en el gobierno que con la complacencia de Palacio pelean el control ideológico.

  Desde el inicio del sexenio se confrontan los partidarios de la socialdemocracia con los radicales nostálgicos del “socialismo real”. El affaire de la UNAM concede un tanto a los radicales y sus pulsiones autoritarias en esta nueva y feroz disputa por el alma de la Nación.