Café Político

 

 

Marcaje personal a “la corcholata” que gane
Señuelo, el debate de Reforma Electoral
Indiferencia a nuestra crisis humanitaria

  Con su habitual fina delicadeza, el Presidente Andrés Manuel López Obrador responsabilizó del golpeteo entre los aspirantes a la candidatura presidencial de Morena, “corcholatas” para los cuates, a los “barberos y lambiscones que los rodean”.

  Con respeto a la investidura, la pregunta es obligada: ¿qué esperaba del oficialismo cuando adelantó casi dos años el histórico proceso del “tapado”, con la mascarada de encuestas entre la militancia de Morena?

  El sólo debe pensar cómo “supervisar su legado”, pero el oficialismo debe asegurar boleto para el siguiente tren de “la revolución de las conciencias”. Difícil un mal cálculo. Quizá avisa a quien despache en Palacio Nacional desde el uno de octubre del 24 que le someterá a implacable marcaje personal, día y noche.

 

 

Palacio sabotea su ruta crítica al 24
Atajos para acotar a la Suprema Corte
¿Quiénes fueron actores de la transición?

  Reconocida la excepcional capacidad presidencial para la estrategia y la táctica de la política electoral, sorprende a muchos como, pese al triunfalismo, las elecciones de 2021 y la alianza opositora embrollaron al oficialismo.

  Fue tal el shock que las prioridades se trastocaron, se sacudió el ánimo presidencial, y desde entonces, no pocas veces, al reaccionar ante la realidad, la ira opaca la excepcional política presidencial.

  La rijosidad anuló el logro de dividir a la alianza opositora, la iracundia los empujó a acciones como la marcha de ayer 13 de noviembre, y ha creado tales obstáculos para quien escoja para la candidatura presidencial, que la campaña del 24 ya no será un paseo al sol.

 

  

Una de cal, Woldenberg aturde a Palacio
Senadores, preguntas equivocadas al IMSS
Plaguicidas, otro encontronazo con EU

  Satisfecho y seguro el Gobierno de la República de que la avalancha de descalificaciones contra la “Marcha en Defensa del INE” tenía arrinconada a la oposición, se enteran de que José Woldenberg será el único orador del evento.

  Y fue el rechinar de dientes, pues, antes de encabezar al IFE de la transición democrática, Woldenberg fue sindicalista universitario y militó en partidos de izquierda democrática, no la facciosa de los nostálgicos del Kremlin, como algunos del gabinete.

  De pena ajena que, como reacción al saber que Woldenberg será el único orador el domingo, el Gobierno de la República, inusitadamente aturdido, pese a todo su Poder, sólo atine a balbucear: “Zedillo puso a Woldenberg”.