Café Político

 

 

SHCP: ¿Resistirá las presiones políticas?
Escindir Pemex, ¿y el dogma político?
La justicia, según Hugo Aguilar Ortiz

Sabe Edgar Amador Zamora, titular de la SHCP, que tiene que ser comunicador, negociador y pararrayos de la administración federal para conseguir la aprobación del Presupuesto Federal que mejor convenga para la situación de las finanzas públicas.

Debe sobrellevar las presiones de los diversos y contradictorios intereses económicos que coexisten en una sociedad como la mexicana, pero, sobre todo, tiene que aguantar las presiones políticas de los diversos grupos del partido que gobierna a México.

Seguramente, por ser 2027 año de elecciones, las más intensas presiones políticas vendrán de los diversos intereses en Morena y la coalición gobernante y, seguro, se intensificarán a la hora de discutir el gasto federal. Quizá porque la coalición gobernante, como el PRI hegemónico, ya es adicta a los recursos públicos.

 

 

Define el futuro el proceso electoral
Pandemia, médicos, los olvidados
Policía: infiltradas por el crimen organizado

  Pese a las críticas que despierta una visión no facciosa de la política nacional, uno debe insistir en opinar sobre la realidad, pues creo que muchos olvidan que “la continuidad con cambio” significa que la 4T tiene sólo dos liderazgos, uno es el pasado, el otro el futuro.

  Al final, la designación de candidatos a las 17 gubernaturas, quieran o no, permitirá intuir cuál de los dos liderazgos se posicionó mejor para la sucesión, lo que, de alguna manera, pese a las expectativas de algunos, anula cualquier ruptura. Hay para todos, se dicen.

  La concentración de poder, por el implacable desmantelamiento institucional de la República, aturdió a la oposición, pero quienes disentimos de la 4T, sigamos votando por la oposición para que nadie se desaliente durante el tiempo que dure el gélido invierno republicano que empezó en 2018.

 

 

 

Trump: ¿a favor del “soft power”?
Ignacio Mier: ¿Confiar en el INE?
Pesadilla: el caso de Sergio Carmona

Hay indicios de que algo está ocurriendo en Washington, más allá de las estridencias, hiperbólicas y, a veces hasta delirantes, propias de un mandatario como Donald Trump, el político-espectáculo, que ha sacudido la política estadounidense y, reconozcámoslo, trae al mundo como loro a toallazos.

Al mismo tiempo que habló de las negociaciones con México para el T-MEC, parece promover un giro en las políticas que promueve el Fondo Monetario Internacional, institución que controla Estados Unidos y con oficinas centrales en Washington.

Dijo: en el asunto del T-MEC “estamos cerca de un excelente acuerdo”; mientras, Alay Banga, presidente del FMI, designó economista en jefe a Michael Merkel, Nobel en 2019, con el tema de cómo aliviar la pobreza mundial. Especulemos: ¿decidió Washington mejor influir en el mundo con la política del “soft power”?