Café Político

 

 

Paga Palacio el precio de no delegar
Torpes los anayistas, pero no hay más
Reforma eléctrica, la olla de tamales

  Hace días volvió a decir el Presidente Andrés Manuel López Obrador que no le gusta delegar, pero cada día que pasa se prueba que el Gobierno es tan grande que la supervisión de todos los detalles de la cotidiana tarea de gobernar no puede atenderlos solo el Ejecutivo Federal.

  Los reclamos en Veracruz y en Puebla, a pesar de los mandatarios morenistas, son incidentes que prueban que el Presidente, por más poder que concentre, no puede al mismo tiempo ser Jefe del Estado y la personificación del Fonden.

  En la guerra, quien comanda delega en subordinados la tarea de involucrarse directamente en los combates. Así mantiene la visión de todo el campo de batalla, la pierde si se involucra directamente en los combates y al perderla puede perder la guerra.

 

 

¿Aceptable injerencia criminal en la elección?
A nadie importa una política industrial
Incontrolables, los seguidores de políticos

  Reconoció el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la injerencia del crimen organizado que alteró la elección en al menos cuatro municipios de Michoacán, pero “no fue generalizada”, y avaló las elecciones de gobernador.

  En el caso de Sinaloa, si citamos al clásico reciente, se puede decir que todos callaron como momias, hasta los directamente afectados por el secuestro de militantes y funcionarios priístas en Sinaloa, la víspera de la elección del 6 de junio.

  Uno se pregunta si la corrección política, alineada con la sexenal política de seguridad, tolerará la creciente injerencia criminal en las elecciones, venenosa influencia cuya erradicación podría llevar más de una generación.

 

 

Inesperado giro en la sucesión presidencial
Cuántos frentes resistirá la popularidad
La flaca caballada de la Alianza Opositora

  Es evidente que Palacio Nacional subestimo la condición humana cuando puso en marcha el proceso de la sucesión presidencial el pasado marzo, porque apenas a seis meses de aquella proclama se vio obligado a actuar para que no se descontrole.

  La reunión de Claudia Sheinbaum y Ricardo Monreal con el titular de Gobernación Adán Augusto López, como se dijo en este espacio, fue para pedirles evitar confrontaciones entre los suyos, a no provocar algaradas y llevar la fiesta en paz.

  Cumplida la encomienda de bombero, Adán Augusto López fue al Senado y dijo: “El país no merece un clima de crispación… ninguna postura ideológica es dueña de la verdad absoluta”. Sin querer queriendo, al convocar a construir acuerdos, el tabasqueño se ofreció como voluntario a ser “caballo negro”.