Café Político

 

 

Año y medio y caerá el telón sexenal
Elecciones de Coahuila, ¿la última y nos vamos?
Los migrantes en la frontera norte

  En Palacio Nacional hace semanas tienen prisa, pues el inquilino principal les recordó que, como dijo Gretchen Rubin, “los días son largos, pero los años son cortos” y que son muchas las tareas inacabadas de “la revolución de las conciencias”.

  No ha terminado el desmantelamiento institucional y, salvo los programas de adultos mayores, pensiones por incapacidad y algún otro, siguen inacabados los grandes proyectos y está en obra negra “el revolucionario y novedoso entramado institucional”.

  La pesadilla es que, a poco más de año y medio del final del sexenio, “la revolución de las conciencias” dé la razón al teórico marxista italiano Antonio Gramsci: “una sociedad entra en crisis cuando lo viejo no termina de morir ni lo nuevo termina de nacer”.

 

 

Acuerdos y también indiscretos apremios
¿A quién culparán por el vendaval laboral?
¿Y qué haremos con el crimen organizado?

  Pese a todo hubo acuerdos en la Cumbre de los líderes de América del Norte, avanzaron las agendas de Washington y Ottawa, y el establecer una comisión para dialogar y acordar sobre acciones futuras para fortalecer la integración de las tres economías.

  Pese a las narrativas, fue una negociación realista que parece tomar en cuenta los intereses políticos de cada una de las partes, mediante bien negociados compromisos de todos.

  Indiscreto el apremio a Washington por una reforma migratoria, algo imposible actualmente, pues la más reciente reforma migratoria fue en 1986, durante el segundo mandato de Reagan.

 

Cumbre: plataforma o punto de inflexión
¿Pedirán a Estados generar ingresos propios?
El riesgo para la elección presidencial

  Con la reminiscencia de la Alianza para el Progreso de hace 60 años, como eventual plataforma para una eventual integración productiva continental, propuso el Presidente Andrés Manuel López Obrador al Presidente Biden encabezar esta nueva etapa.

   Biden no rechazó la propuesta, pero explicó que Washington ha invertido e invierte millones para el desarrollo de la región y aclaró que hoy, como al final de la Segunda Guerra Mundial, el mundo está ahora en un punto de inflexión.

  Veremos cómo, durante las prosaicas pláticas de los socios del T-MEC, el punto de inflexión permite conciliar pedestre realismo de los temas migratorios, comerciales y de drogas con la visión del sueño futurista de un mercado común continental.