Café Político

 

 

Morena y sus versiones históricas
Inevitable seguir como maquiladores
CDMX: Los riesgos de la democracia

Es cierto, como afirma el oficialismo, que la deuda por el Fobaproa pesa y pesará sobre el presupuesto federal por muchos años, pero no cuentan la historia completa, pues, si bien hubo abusos, no se rescató a los bancos, se impidió que se derritiera el sistema de pagos de México.

A consecuencia de la crisis económica detonada por “el error de diciembre”, el Fobaproa rescató a las instituciones bancarias que estaban al borde de la ruina y, al mismo tiempo, evitó que, como en Argentina, personas y empresas no pudieran retirar ni un centavo de sus cuentas.

Parece maniobra electorera, pues el Gobierno y su partido saben, y saben bien, que, por el Fobaproa, México ha mantenido la estabilidad económica durante 31 años, y que, visto bien y despacio, para mantenerla no parece tan caro usar el 1 % del presupuesto federal.

 

 

Micromanagement presidencial
Poder Judicial y la meritocracia
La terrible realidad de la maldad

  El desmantelamiento institucional y el liderazgo populista del expresidente Andrés Manuel López Obrador hicieron posible el manejo de la administración con un micromanagement que intentó la difícil tarea de estar al tanto de todos los detalles de los gobiernos federal y estatales en una nación de 130 millones de habitantes.

  Al mismo tiempo, creó, adecuada a su estilo, una poderosa maquinaria propagandística que, en los hechos, anula toda oposición política relevante, lo cual en coyuntura electoral es favorable; después de todo, como todo partido, la 4T quiere permanecer en el poder.

  Sin embargo, por la circunstancia geopolítica, tan distinta hoy a la de hace ocho años, valdría la pena valorar algún ajuste para evitar que, por rutina, permanezca inmutable la práctica de gobernar con la política del micromanagement, pues ya tuvo como resultado el fracaso de muchos proyectos estratégicos.

 

 

¿Un antes y un después de la Presidenta?
Cárdenas y la inversión privada en Pemex
El tiradero recibido en el sector salud

  Tienen razón los analistas que afirman que la Presidenta Claudia Sheinbaum, al asumir la Presidencia de la República, recibió un gobierno con un poder que se asemeja al de los Presidentes hace 70 años, cuando el PRI estaba en su apogeo, y que, por las decisiones de la continuidad, se ha acrecentado el centralismo del Gobierno.

  Afirma la Presidenta Sheinbaum que en el Movimiento de Regeneración Nacional no hay divisiones y rechaza que el expresidente López Obrador haya enviado mensajes con instrucciones. Más es innegable que, como creador de Morena, su influencia es una realidad, aunque no se ha podido asemejar a la de Calles, que ponía y quitaba Presidentes.

  Por eso, creo que, en medio de los lugares comunes de la glosa de un Informe en medio de una campaña electoral, fue refrescante el señalamiento del senador Luis Donaldo Colosio Riojas de que, al romper el techo de cristal que, históricamente, ha limitado a las mexicanas, la doctora Sheinbaum encendió la esperanza y que “tiene la oportunidad de marcar un antes y un después y corregir la herencia, en lugar de administrarla”.