Café Político

 

 

¿Y si no pasa Morena la prueba de marzo?
¿Demasiado calor en la cocina michoacana?
Medicamentos: gráficas contra la realidad

  Ha llegado al dirigente nacional de Morena Mario Delgado la atenta sugerencia de Palacio Nacional para recorrer los 300 distritos a fin de evaluar si las estructuras ya empezaron a estar a la altura del Partido Oficial que necesitan para 2024.

  Tienen claro que, a pesar del avance electoral del pasado junio, lo que ganaron fue por la imagen y campaña del Presidente López Obrador; pero sin él las estructuras volvieron a su nivel de ineficacia en la consulta sobre los expresidentes.

  Sabe Mario Delgado que todo depende de que el Partido Oficial sea un partido y no la carreta que, al no poder acomodar las calabazas, se le caigan todas a lo largo de los próximos 24 meses y en 2023 tenga que empujarla y jalarla el Presidente, otra vez.

 

 

Concilia Segob con Sheinbaum y Monreal
¿Quién controla la estructura federal?
¿A quién busca complacer la oposición?

  Apenas el líder de la mayoría morenista en el Senado Ricardo Monreal afirmó ser la mejor opción para la continuidad de la 4T, Adán Augusto López, titular de Segob lo convocó a una reunión con la jefa de Gobierno de CDMX Claudia Sheinbaum.

  Por supuesto, hablaron de la agenda legislativa de CDMX en el Congreso, pero también, a la vieja usanza, se les pidió mantener rienda corta con sus respectivos partidarios.

  Como en los viejos tiempos, se les recordó que, aunque ellos se traten con respeto, la pasión partidaria de algunos de los suyos, como otras veces en el pasado, puede descarrilar las mejores candidaturas.

 

 

¿Traicionarán las diputadas a las mexicanas?
Se irá otro tren, mientras purifican México
Los 43, si matan al lobo, se acaba el cuento

  Confía Claudia Sheinbaum que la marcha feminista de mañana “sea festiva y violenta”, afirmación que muestra la brecha entre las políticas y las mujeres diariamente acosadas, explotadas, secuestradas y hasta asesinadas, las del México real.

  Esa situación justifica la ira de las feministas radicales, lo saben las diputadas que, oportunidad única, ocupan la mitad de las curules en San Lázaro. Ellas, las diputadas decidirán si usarán ese poder para exigir la protección para las mujeres de México.

  En el México real no hay razón para festejo, pedirlo sólo subraya la brecha entre el rancio feminismo político ideológico y el de las radicales, cuya ira refleja cómo se sienten traicionadas las mujeres que sí sufren y padecen al México real.