Café Político

 

 

Presidente, ¿nos olvidamos del debido proceso?
Desencuentro entre Claudia y Adán Augusto
Inflación, alto precio de querer ser distintos

 

   A uno le gustaría suponer que la inercia de la narrativa mañanera hizo al Presidente López Obrador anteponer su personal concepto de justicia sobre el derecho constitucional al debido proceso y no la expresión de íntima convicción personal.

  Entendible, pero inaceptable que se irrite porque por el avance inexorable del sexenio ya divisa el fin del mandato y desespera descubrir que tiene el control del Gobierno de la República no del tiempo ni de la realidad.

  Angustia la señal enviada al oficialismo, pues sin respeto al marco jurídico del debido proceso construido por muchos y por tanto tiempo, todos estaríamos indefensos ante los abusos y arbitrariedades del Poder. ¿A dónde vamos?

 

 

Sucesión: oyen pasos en la azotea
Austeridad, la bala de plata contra el INE
Criminal, el falso indigenismo de la 4T

  Por el “democrático” tono de la mañanera narrativa presidencial, algo ocurrió que el Presidente López Obrador reflexionó públicamente sobre “la herencia, sobre su legado” y dijo “confiar en que quien quiera que gane la candidatura garantizará la continuidad de la transformación”. Anuncio y advertencia.

  Para la terna de corcholatas, sabe el Presidente, es la hora de sumar militantes, pero también sabe que en el torbellino de las precampañas alguien puede comprometerse más con algún grupo del Partido oficial que con su “revolución de las conciencias”.

  Sólo los ingenuos, y ninguno de los aspirantes lo es, pueden creer que las encuestas y no el Supremo Líder de Morena decidirán la candidatura, pues como dijo el Filósofo de Güemez: “aquí es una democracia, y el Jefe es mayoría”.

 

 

Ahora toca detener a militares, consigna oficial
ISSSTE: su turno en la demolición del sector salud
Depende de la SCJN el futuro de los autónomos

  La mal llamada “comisión de la verdad” usa el caso de los normalistas para encauzar el rencor y prejuicios de los radicales de izquierda; pero la consigna es no llegar hasta general de división.

  Así, al notificar la FGR a la Sedena las órdenes de aprehensión contra 20 mandos y personal militar, pese exigencias de radicales, no se incluyó al exsecretario de la Defensa Nacional Salvador Cienfuegos y fijó límites al “ánimo justiciero”.

  Si los soldados y marinos, por disciplina y lealtad al mando civil, han callado ante las acusaciones de complicidad en “masacres”, tendrán que aceptar la explicación de que la detención de unos cuantos “no mancha el prestigio de las Fuerzas Armadas.