Café Político

 

 

¿Anulará Palacio a la “corcholata” ganadora?
México real, historia en un reclusorio
La arrinconada Clínica 25 del IMSS

  Las tres “corcholatas” que disputan la candidatura presidencial de Morena juran su ferviente fidelidad al Presidente López Obrador y garantizan que no cambiarán una coma a la agenda de pendientes que les redacta el Presidente López Obrador.

  Así, como en los años dorados, cumplirán el requisito de acreditar su inquebrantable lealtad a “la revolución de las conciencias”, a riesgo de estar dispuestos a todo para probarla y quedarse sin margen significativo de maniobra.

  Riesgoso que el Presidente escriba la agenda del próximo gobierno, pues parece pedirle a la “corcholata ganadora” que, aunque gane la Presidencia, se resigne a oír al lopezobradorismo parafrasear a los revolucionarios del siglo pasado: “aquí vive el Presidente, pero el que manda vive allá”.

 

 

Desinformación emponzoñará las elecciones
A pie firme resistieron los ministros
A los enemigos, justicia a secas

  Cada día queda más claro que el oficialismo hará de la desinformación la característica de la campaña presidencial, dispuesto a cumplir con la máxima de Bismarck de que nunca se miente tanto como antes de las elecciones.

  Frustrados porque la reforma electoral con la cual se harían del control de los comicios se quedó en la orilla, seguirán enturbiando el ambiente con juicios que son burdas falsificaciones de la realidad.

  Afirmaciones como las de “el INE es un peligro para la democracia” o que “los organismos autónomos son gobierno paralelo”, botón de muestra de la desinformación con que emponzoñarán las elecciones presidenciales.

 

 

Apelar a las emociones, clave para opositores
En seguridad vale revisar al México real
¿Dejar de beneficiar a la Iglesia Católica? 

  Tiempo, circunstancias y contexto distintos, pero está vigente la fórmula que permitió a un político ganar la Casa Blanca en 1968 tras dos derrotas escandalosas, hacer de apelar a las emociones del lector el mensaje central de la campaña.

  Tiene razón Federico Berrueto al advertir a la oposición que la fuerza electoral consiste en capitalizar electoralmente el descontento, los errores presidenciales, el eventual deterioro económico, la violencia y la persistente corrupción.

  Para repetir la hazaña de Nixon y lograr que los ciudadanos vayan a las urnas motivados por la machacante apelación a sus emociones de la narrativa de la oposición exigirá talento, capacidad y temple para aguantar los embates de los diletantes.