Café Político

 

 

Imposible gobernar sin cierta secrecía
Nada nuevo, el “agandalle” de Porfirio
FGR: la saña con una anciana indígena

   Uno supone que fue un mero gesto simbólico de política que el Presidente Andrés Manuel López Obrador mostrará la cámara con que se espiaban las reuniones en el comedor presidencial de Palacio Nacional, pero no se puede coincidir con su premisa de que él no trata asuntos secretos.

   Con todo respeto, quien esto escribe le asegura que, como Jefe del Estado deba abordar asuntos que, por el bien de los intereses de la Nación, deben permanecer confidenciales. Es práctica común en todas las democracias del mundo.

   Y fraternalmente le convoca a que, si bien la transparencia constituye parte de su narrativa política, también tiene la responsabilidad de proteger los intereses de México, por encima de sus intereses personales.

 

 

Washington: una aduana más
¡Se acabaron los fraudes electorales!
Advierten sobre los espejismos efímeros 

   Esta semana sabrá el canciller Marcelo Ebrard, al reunirse con el Secretario de Estado Mike Pompeo, el ánimo de la Casa Blanca, si están satisfechos con el cumplimiento del gobierno de México de los acuerdos que anularon la amenaza de aranceles.

   No fue fácil cambiar la política migratoria de brazos abiertos anunciada a principios de diciembre por una que, al final del día, lo único que hace es aplicar las duras reglas de migración que tiene México.

   Pero, a querer o no, habrán de lidiar con las intemperancias de un Donald Trump en campaña por la reelección y a soportar más groserías de las que hubo que soportar hace tres años.

 

 

Unipersonal, el Poder Ejecutivo
Morena aprovechó la torpeza del PAN
La oposición es adversaria, no enemiga 

   El Poder Ejecutivo se deposita en una persona, el Presidente de la República. Se nos olvida el texto constitucional. Hubo sorpresa porque en el escenario del Patio Central de Palacio Nacional había sólo una silla, la del Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, como símbolo de su estilo de gobernar.

   Ayer leyó, en estricto rigor, una sinopsis de las cotidianas conferencias mañaneras en Palacio y los discursos en sus giras semanales. Ningún anuncio espectacular. Informe sin estridencias, aunque a veces tuvo un tono desafiante.

   Personalmente, preocupa que, ante acciones crecientemente violentas de las bandas criminales, haya declarado que “terminó la guerra contra la delincuencia organizada”. Quizá porque uno supone que ni a San Francisco de Asís le funcionó lo de “paz, hermano lobo”.