Café Político

 

 

Reforma para tener justicia a la carta
A la antigua, candidaturas morenistas
Yaquis: dudan del “Supremo Gobierno” 

   Apremiado, después de su reunión con el inquilino de Palacio Nacional, el coordinador de los senadores morenistas Ricardo Monreal apresta ya un proceso de reforma de justicia que echa humo, porque será hecha al vapor.

   Dice Monreal que serán consultados los ministros de la Suprema Corte, la FGR, la consejería jurídica de Presidencia y Gobernación, para “consensuar cambios a la procuración y a la administración de la justicia”.

   Amagan con cambiar hasta el modo de andar a las dos ramas del sistema de justicia, pero los díscolos vemos tras las racionalizaciones legislativas no un mejor sistema de justicia, sino uno ajustado a los deseos y objetivos de Palacio Nacional.

 

 

Fútil reunir a Conago con el gabinete
Mandado no es culpado, dice Ebrard
Es útil tratar con un dictador, Castro

   Ayer informó la titular de Gobernación Olga Sánchez Cordero que a la reunión de los gobernadores de la Conago con el Presidente Andrés Manuel López Obrador asistirá también el gabinete presidencial en pleno, el legal y el ampliado.

   Fue el argumento central de la exministra de la Suprema Corte para lograr acordar los temas que se abordarían en la reunión que ha sido programada para el miércoles de la próxima semana.

   Algunos mandatarios estatales, no sólo los “federalistas”, comentaron que, sin acuerdos previos, un evento tan masivo hará imposible discusiones fructíferas y que podría ser un ejercicio en futilidad.

 

 

México: atender dos realidades
Toledo: ¿dead man walking?
Banco del Bienestar: tiempos nublados

   Es realidad la sacudida política que significa el caso Lozoya, inédita y trascendente, no por el amago de enjuiciar a dos expresidentes de la República, sino porque definirá no una elección, sino el tipo de régimen político para esta y la siguiente generación.

   La otra realidad está reflejada por la pérdida de más de 900 mil empleos formales hasta el pasado julio, con toda su carga de proyectos familiares y personales fracasados y el trágico empobrecimiento anunciado de cientos de miles de las clases medias.

   Dos realidades, como las descritas por Dickens: “Era el mejor de los tiempos y era el peor de los tiempos… la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”. En Palacio Nacional ya decidieron soslayar una de ellas.