Café Político

 

 

¡Corcholatas! ¡Tengan para que aprendan!
La gran coartada para violentar la ley
Oposición: ¿moralmente derrotada?

 “Quien aspira y juega sucio, actúa de manera ventajosa o se quiere pasar de listo, no le ayuda, se le revierte… hay que tener cuidado con los excesos, aprender a autolimitarse y a respetar al pueblo”, advirtió el Presidente Andrés Manuel López Obrador a “las corcholatas”.

  Incluyó la reprensión una anécdota de un mitin contra el desafuero en 2004, al anunciar como orador a Porfirio Muñoz Ledo, su asesor, quien fue aliado de Fox en 2000. “la rechifla fue generalizada… la lección es que el pueblo no olvida”.

  Con el ejemplo de Muñoz Ledo y el “memorioso pueblo politizado” dejó a “las corcholatas” contundente aldabonazo: “les gens c´est moi”. ¡Tengan para que aprendan!

 

 

Coahuila, ¿rebelión o experimento de Palacio?
No coman ansias, advierte la doctora Sheinbaum
Dislates de los tejedores de leyendas

  Absurdo que, dada la cercanía del subsecretario de Seguridad Ricardo Mejía con el Presidente López Obrador, nada le hayan dicho por rebelarse contra la ya oficial candidatura morenista de Armando Guadiana al Gobierno de Coahuila.

  En tales circunstancias es válido especular, preguntarse cuál es el objetivo del Presidente al permanecer impávido ante la rebelión de uno de sus funcionarios de confianza que pone en riesgo el triunfo de Morena el próximo junio.

  Quizá ensaya la estrategia de una bien controlada “oposición” que, corregiría la impensable herejía de que contradijera la voluntad presidencial la Gran Encuesta del Otoño del 23. Confirmaría el principio del Filósofo de Güemez: “aquí hay democracia, y el Jefe es mayoría”.

 

 

Autoridad moral, la oficial arma multiusos
Migración: México necesita enfoque pragmático
Es violencia que el crimen supla al Estado

  “La revolución de las conciencias” ha hecho de su “autoridad moral” la multiusos arma de destrucción masiva, pues sirve lo mismo para violar la ley que para descalificar a todo aquel que, real o imaginariamente, consideran un adversario.

  Más preocupante que sea la excusa utilizada para cerrar espacios de diálogo, porque desde la soberbia del pedestal de su “autoridad moral” el oficialismo cree, como en el viejo bolero, que quienes piensan distinto no están a la altura de su vida.

  Si de sermones se trata, recuerden al fariseo que oraba: “Dios te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros”. Tal soberbia, dice el evangelista Lucas, mereció de Jesús esta sentencia: “el que se enaltece será humillado”.