Café Político

 

 

Habrá firme control de la sucesión del 24
Falta de continuidad agrava inseguridad
Las democráticas clases medias europeas

 

  Del afecto presidencial, Gabriel García Hernández, coordinador de programas federales, que controla a casi 20 mil servidores públicos, ha renunciado para regresar a su escaño de senador plurinominal.

  Ajustes de gabinete y, más que ajustes de cuentas, todo indica que el Presidente Andrés Manuel López Obrador ya tiene su personal diagnóstico sobre el presente y el futuro de su equipo de trabajo.

  Palacio agitó las ambiciones por la sucesión, tanto que hoy fue forzado a mover piezas clave como García Hernández para que mantener el orden y avisar que como antes, sólo Palacio maneja el disciplinado proceso de elegir candidato. Ay, de quien no entienda.

 

 

Percepción es realidad, dicen en Palacio
Juran ir contra “caciques sindicales”
Sheinbaum, ¿cuánto terreno debe ceder?

  Ni la dialéctica poselectoral que confrontó a Morena con el gobernador michoacano Silvano Aureoles cambiará la partitura presidencial que usa su inagotable capacidad para el juego de humo y espejos de la política.

  No alterará su estrategia, se concentrará en su agenda, porque ya sentenció al michoacano, y continuará con diaria tarea de generar teorías distractoras de los cada día más serios problemas del sector salud y por la imparable violencia criminal.

  Durante más de 30 meses sus teorías para el juego de humo y espejo han funcionado y con algunos tropiezos, resistieron las elecciones intermedias veremos si resisten a la realidad, pues decía Nehru, las teorías deben templarse en la realidad.

 

 

Estructural, no ideológico, control CDMX
“Ley Zaldívar”, segunda llamada, segunda
Bienestar, larguísima curva de aprendizaje

  Cuando Cuauhtémoc ganó para las izquierdas del siglo XX el gobierno de la Capital de la República, sus operadores políticos asumieron el mando de las estructuras corporativas construidas por el PRI para el control político.

  Con el tiempo, los sucesivos jefes del gobierno capitalino fueron puliendo los mecanismos de control de organizaciones de dulce, de chile y de manteca, a las que sumaron sus brigadas de invasores de edificios y despojo de viviendas.

  “CDMX es de izquierda”, dice Mario Delgado. Con la pena, no, nada románticamente ideológico; pero nadie reconocerá que se les descontroló la rebatiña de ambiciones morenistas y en la boruca dejaron oxidar las estructuras de control político y perdieron la mitad de la ciudad.