Café Político

 

 

Por no entender, enredos del T-MEC
Litio, grave riesgo de desperdiciarlo
Sigue mocha la reforma de justicia 

   En Estados Unidos, solo senadores y diputados tienen la facultad de presentar iniciativas de ley, el Presidente no puede hacerlo. Además, el proceso legislativo no sólo es distinto, es más prolijo y detallista.

   Es posible que esa diferencia entre procesos legislativos haya llevado a la enorme confusión que envolvió al gobierno federal, a la oposición, a medios de comunicación y un influyente sector de la opinión pública.

  Nada que no hubiera impedido una buena asesoría en los altos niveles del gobierno de México; pero está prohibido tener asesores. Entonces, a todos repitámosles el viejo dicho de Cantabria: tú te lo quieres, fraile mostén, tú te lo ten.

 

 

T-MEC, no se gastó en cabilderos
Debilitan las estructuras federales
Morena, el virus del alborotador

   Hechizados por los poderosos negociadores de la Casa Blanca, los negociadores mexicanos del T-MEC olvidaron que en Washington son varios y diversos los carriles por donde se mueve el Poder.

   Sabíamos que a la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes los agobiaban los intereses sindicales y dejamos correr el acuerdo en el carril del Poder de la Casa Blanca.

   Ahorramos, claro, pero no gastamos un peso en cabildear en el Congreso. Le dirán al gobierno de México que lo de los agregados laborales es tema que corre por el carril del Legislativo, y que la Casa Blanca ya cerró el trato con la señora Pelosi.

 

 

Urgía el T-MEC y se pagó el costo
La oposición no quiso suicidarse
Litio, rendirá más que Cantarell

   Un hacendado preguntó a su modesto vecino cuánto quería por su caballo, “tres mil pesos”, fue la respuesta. “Ese caballo no vale ese dinero”, reprochó el hacendado, “si, le dijo el vecino, pero yo no quiero venderlo, es usted quien quiere comprarlo”.

   Algo así pasó con el T-MEC. A México le urgía firmarlo, para darle certidumbre a la relación comercial con Washington, calmar inversionistas y reducir al máximo el daño de ser piñata en la elección presidencial norteamericana.

   Como en todo acuerdo comercial, hay sectores insatisfechos. Reclaman al gobierno mexicano hacer cedido demasiado. Es posible, pero la relación con Estados Unidos, más asimétrica que nunca, recordó la historia del caballo, ¿queríamos acuerdo no?