Café Político

 

Oposición, error enseñar sus cartas
¿Apoyo a la clase media o a sus empresarios?
La coartada de López-Gatell en la OMS

   No les falta razón a quienes, como en los viejos tiempos, dicen que en Morena la caballada para la candidatura presidencial está más que gorda, mientras que en la oposición ni siquiera caballada ven.

  Juicios simplones de quienes, ingenuos, no ven que el régimen actual no acepta la pluralidad y apenas crea que alguien de la oposición pudiera ser presidenciable de la Alianza, le echará encima toda la maquinaria del Poder.

  Lanzarían todos los recursos judiciales, fiscales, legales y extralegales y la poderosa propaganda gubernamental contra cualquier hereje que pensara encabezar la oposición a “la revolución de las conciencias”. Ya habrá tiempo, como dice el clásico: política es tiempo.

 

 

¡Al carajo! ¿enojo o calculado distractor?
Tierras yaquis, ¿a cómo las pagarán?
IMSS Bienestar, gran corrección sexenal

  Los díscolos vemos con suspicacia que en su gira por Sonora lanzara el Presidente Andrés Manuel López Obrador su ¡al carajo! contra “los conservadores” que critican la contratación de médicos cubanos.

  El escándalo por el “enojo” presidencial impidió que recibiera mayor difusión la nota de que en hospitales de Tabasco y Veracruz dejaron caducar miles de cajas de medicamentos “por no poder distribuirlos ni tener vehículos para ello”.

  Quizá, como dicen los futboleros, jaló la marca al tema cubano, más fácil de manejar que justificar la incompetencia congénita del proyecto de salud que le vendió la dupla Alcocer-López Gatell. Quizá se dijo: “mejor una vez colorado y no cien descolorido”.

 

 

Dicen que cambiará ritmo de la sucesión
EU: inversiones para el sureste
Impunidad por normalistas de Ayotzinapa

  Desde el año pasado que el Presidente Andrés Manuel López Obrador puso en marcha el proceso de la sucesión, no pareció preocuparse por la creciente rijosidad entre los distintos grupos -léase tribus- del oficialismo, parecía disfrutarla.

  Pero, mientras que él intenta concretar el cambio de régimen, los grupos del oficialismo otean hacia la orilla del sexenio y, salvo los pocos comprometidos, la mayoría busca capilla para encender su veladora.

  Algunas visibles fisuras partidistas recordaron a Palacio que el proceso de sucesión era rijoso, era para consensuar y, aunque con poco fervor, tratará de contener pleitos, no vaya a ser que las fisuras se hagan fracturas.