Café Político

 

 

¿Votará el Congreso para ser florero oficial?
Sugiere SHCP enmendar para el campo
Elecciones petroleras, otra vez

  Desde el inicio del sexenio, con la sexenal coartada de combatir la corrupción, la orden superior fue: “aquí sólo Palacio puede ser gestor” y se prohibió a senadores y diputados hacer gestiones para aquellos que en sus Estados y distritos votaron por ellos.

  Como todo, el objetivo era electoral, pues de alguna manera aplastó la posibilidad que la incipiente democracia mexicana había dado a muchos legisladores, la posibilidad de, como dijo el clásico, atreverse a ser libres representantes de sus votantes.

  La puntilla es la reforma que propone que sólo haya 300 diputados y 128 senadores y elimina plurinominales y primeras mayorías, pues en estricto rigor a los legisladores de la LXVI Legislatura se les pide darse un tiro y votar para transmutarse en floreros y cortesanos al servicio de Palacio.

 

 

Atentado, ¿punto de inflexión en EU?
Contra el IMSS, el reborujo presidencial
¿Será Lázaro Cárdenas el “chief of staff”?

  Según la mayoría de las opiniones, el atentado contra el expresidente de Estados Unidos Donald Trump es punto de inflexión en la elección presidencial y ya es más que altamente probable el triunfo del republicano el 5 de noviembre.

  Aceptando sin conceder tal probabilidad, uno se pregunta si en el ocaso del actual gobierno, la alta probabilidad de que Trump regresa a la Casa Blanca no hace del atentado un punto de inflexión para México.

  Quizá el próximo Gobierno de México, sabedor que difícilmente Trump dejará de ser brutalmente grosero hacia México, considere adecuar programas, proyectos y planes para de alguna manera estar listo para tratar con un socio y vecino abiertamente hostil.

 

 

Palacio, el uso discrecional del Poder
Austeridad y el caballo del español
Acapulco, es alerta su llamado de auxilio

  La sala regional especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió que el Presidente Andrés Manuel López Obrador vulneró la imparcialidad, neutralidad y equidad de las elecciones.

 “Hizo promoción personalizada, difundió propaganda gubernamental, hizo uso indebido de programas sociales y coaccionó al voto en las mañaneras del 9 y 11 de mayo”, afirma el fallo.

  ¿Por qué? Porque el Presidente sabe ejercer el poder y, a diferencia de algunos antecesores, no titubeó en aprovechar la impunidad que da ser titular del Ejecutivo Federal. Lo dice el fallo del tribunal: “las infracciones electorales presidenciales no pueden ser sancionadas porque la ley impide multar al titular del Ejecutivo”. Nada más, pero nada menos.