Café Político

 

 

SEGOB: ayer maravilla fue, pero hoy…
Medicamentos: un recado a la Cofepris
Migración, un desorden en la frontera

   En algún momento la Secretaría de Gobernación fue la operadora política del Ejecutivo Federal y dependencia clave en la gobernanza de la República. “La Segob no se ve, pero se siente” decían en tiempos de don Jesús Reyes Heroles.

   Hoy, la titular, la exministra Olga Sánchez Cordero ve como acercan a la dependencia allá donde se guardan los trebejos, pues ni siquiera comanda al Instituto Nacional de Migración. Se decidió que obedezca a la Guardia Nacional.

  A pesar del gusto de tantos cercanos a Palacio Nacional, recuerden que, según la Constitución, ante la -Dios no lo quiera-, eventual falta del Presidente, la titular de Gobernación tendría a su cargo al Ejecutivo Federal. Nada más, pero nada menos.

 

 

La politización, derrota de los federales
Incorregible optimista, Alfonso Romo
Migración: ¿y los migrantes mexicanos? 

   Cantada la derrota de los inconformes policías federales, porque ya tienen encima todo el Poder del Estado y, sobre todo, porque su fracaso fue dictado en el momento en que el Gobierno de la República ideó remover polvos de los lodos del 2006.

   Cuando todo el aparato comunicacional del Gobierno se enfoca en responsabilizar al ex Presidente Felipe Calderón, el conflicto se traslada a otra arena, una arena para profesionales de la política, en la que los policías federales no llegan ni a aprendices.

  Ignoramos si, como dicen, se haya involucrado el expresidente en el conflicto. Lo cierto es que en Palacio Nacional decidieron reeditar aquella confrontación de 2006, no podrá hacer nada. El Presidente López Obrador tiene total control de la situación. Hará lo que crea necesario.

 

 

Policías, la historia sin fin, oootra vez
Diputados ceden facultades al Ejecutivo
Migración: ¿la verruga de la Reina? 

   La Guardia Nacional es oootro intento para contar con una policía que, además de dar seguridad, cuente con capacidades humanas y técnicas para investigaciones que  permitan integrar averiguaciones, adecuadas para el nuevo sistema de justicia penal.

    No tenemos una policía así, porque sexenalmente se inventa el agua tibia en materia policial. No se deja espacio para que, como en otras naciones, la carrera de policía sea una opción de vida, capaz de generar vocaciones.

   La prueba es que, para fines prácticos, el gobierno va a desaparecer la Policía Federal, echar a la basura capacidades, entrenamiento y vocaciones. Con esas veleidades, ¿cómo podrá alguien aspirar a servir a México como policía profesional, si el próximo gobierno lo despide?