Café Político

 

 

Militarización: ¿apoyo o celada?
Economía: la lectura equivocada
Acuerdo espacial con Rusia, ¿quién miente?

  Por la filtración de “Guacamaya Leaks” se supo que la fría lógica del expertise administrativo hizo que Sedena, por lealtad, advirtiera en privado del problema de viabilidad con el “avión presidencial” para la presunta aerolínea militar.

  La misma lealtad hizo a Sedena y Marina acatar la orden de hacerse cargo de la tarea digna del mitológico Hércules: manejar aduanas, puertos y aeropuertos, entre otra cosas, para eliminar la corrupción.

  Un elogio, sí, pero también una trampa, pues si al final del sexenio aún hay corrupción en esos sectores, los militares serán el chivo expiatorio, quedará impoluta la imagen de los civiles, al tiempo que dinamitan el prestigio de las Fuerzas Armadas.

 

 

Sucesión: adelantarla soltó demonios
Gabinete: ¿fuerza la crisis un reacomodo?
La política no es para los ángeles

  Fue un gran éxito el obtenido por el Secretario de Gobernación Adán Augusto López al conseguir la mayoría calificada en el Senado para el salvavidas a la política de seguridad que fue prolongar hasta 2028 el rol de militares en seguridad pública.

  No es casual que “oportunas filtraciones”, acusen y denuncien a gente cercana al eficiente inquilino de Bucareli y le complican su tarea. El costo de adelantar la sucesión y sobreestimar la capacidad presidencial para controlarla.

  Ojalá y el Presidente decida el gran manotazo que le permita retomar el control del proceso de la sucesión, si no quiere que los demonios que soltó le compliquen todavía más gobernar en tiempos nublados y tormentosos.

 

 

El otro zapato y la agenda presidencial
Guardia Nacional, deshagan el reborujo
El reto de una eventual tormenta económica

  Aunque la narrativa oficial intenta minimizar la dimensión del daño por el hackeo a servidores de la Secretaría de la Defensa Nacional, ignoran aún cuál y cuánta información extrajeron los hacktivistas.

  Para averiguarlo, han integrado enorme fuerza de tarea -task force- que trabaja a marchas forzadas para entregar el informe correspondiente que le permita a Palacio Nacional saber cómo responder a subsecuentes “leaks” a la Assange.

  Mientras no sepan cuánta y qué información extrajeron, el Gobierno de la República vivirá cotidiana y tensa espera, como el personaje del cuento que pasó la noche en vela, esperando que el vecino del piso superior dejara caer el segundo zapato.