Café Político

 

 

Reforma judicial, ¿sabe Washington?
Olvidados pendientes del Congreso
Un calvario para servidores públicos

   Prioritaria la reforma judicial, dijo el Presidente Andrés Manuel López Obrador a los senadores morenistas, mientras, ante los diputados el Fiscal General de la República Alejandro Gertz Manero, dijo lo que piensa del sistema penal acusatorio.

   Opinó que claramente es sabido que el Sistema de Justicia Penal Acusatorio “no sirve y requiere ser desmantelado”. Así, digan lo que digan, reconoció que sí habrá un pasito atrás.

   Sin embargo, es el sistema que gusta a Washington, pues se parece al suyo, y hasta asignó presupuesto para que se consolide en México. Por eso vale preguntar: ¿Ya lo platicaron con William Barr?

 

 

Congreso: ineludible, la reforma judicial
Alfonso Romo, de encargos y sofocones
Los relevos en el INE, ¿asunto de Estado? 

   Al no tener facultades la Fiscalía General de la República para presentar iniciativas de ley, tendrán los senadores morenistas que convertir en proyectos de ley las ideas de la FGR y la Consejería Jurídica de la Presidencia sobre la reforma judicial.

   Tardarán más, porque esa reforma será columna en la que descansarán las políticas públicas para atender la crisis de inseguridad y violencia que agobia a la Nación,

   Eso de las diferencias en el gabinete sobre la reforma, según quien pergeña estas líneas, fue maniobra de humo y espejos para que la angustiada opinión pública acepte cambios enérgicos.

 

 

Esperan el regreso del ogro filantrópico
El detalle faltante para firma del T-MEC
En Salud, ¿Cómo la “Güera” Rodríguez?

   No debiera ser, pero tristemente la realidad es que un Gobierno de la República que ganó con la mayor legitimidad democrática, conserve la misma narrativa de la campaña desde Palacio Nacional.

   A una población ansiosa porque la sociedad perdió la permeabilidad social hace casi tres décadas, se le ofrecen las recetas del pasado, un pasado que se idealiza en la memoria de muchos, no todos de la 4T.

  Regresa el “ogro filantrópico” advierten algunos, pero en estricto rigor en esos tiempos criticados por Octavio Paz había una izquierda con vocación democrática, con la cual se podía debatir civilizadamente.