Café Político

 

 

No, la democracia no nació en 2018
EU patrocina diplomado policial
Vigencia del fantasma de Auschwitz

   Aunque no lo crean los millenials ni los centenials la democracia mexicana no nació en 2018, como afirman los pregoneros de la 4T, quienes nos dicen que hasta aquel junio no hubo elecciones limpias y legítimas.

   La transición a la democracia se facilitó por la reforma electoral de 1996, a partir de la cual las alternancias en los gobiernos fueron normalidad democrática y, por fin, se hizo una realidad el sufragio efectivo.

   Así, en 2000, por primera vez en nuestra historia el poder presidencial se entregó pacíficamente a un partido distinto al partido en el poder. Somos una democracia y es falaz decir que sin ella resolverán los históricos lastres de la pobreza y la desigualdad.

 

 

¿Forzados a adelantar la Reforma Fiscal?
John Ackerman y los territorios perdidos
Aviso: “Morena parece un campo de batalla”

   Innegable la disciplina fiscal del Gobierno de la República, pues ha mantenido el equilibrio macroeconómico, pero también es cierto que eso puede cambiar si, como anuncian en Palacio Nacional, se aceleran los programas.

   Hacerlo implicará un creciente gasto que pronto empezará a presionar al presupuesto federal en una economía que no recupera ni siquiera la baja tasa de crecimiento de hace dos años.

   Una realidad que, sin más ingresos, puede alterar el frágil equilibrio de las finanzas públicas. Evitarlo exigirá que no puedan esperar a que pasen las elecciones de 2021 y desde el próximo otoño adelanten algo de su reforma fiscal.

 

 

Cartucheras al cañón en Institutos de Salud
Elección de consejeros del INE, dura prueba
Presuntas “irregularidades” de Seguro Popular 

  Ayer, en la mañanera, aceleraron la ofensiva que, por sus propias razones, mantienen los funcionarios del sector salud contra los Institutos Nacionales de Salud, internacionalmente reconocidos como las joyas de la corona de la salud pública mexicana.

  Desde el inicio de la administración han operado para socavar la actual organización de los institutos de salud, a los cuales consideran fuera de la órbita del control centralizador que caracteriza al actual gobierno.

  Ya lograron que en Palacio Nacional estén convencidos de que los directores de los institutos nacionales de salud, en complicidad con “las perversas farmacéuticas” montaron un intolerable desafío a la autoridad presidencial.