Café Político

 

 

De gobiernos y de guajolotes en 2019
Gasto federal: cinco días de noviembre
Morena: “somos de los mesmos, pero…” 

   Las versiones sobre la reunión del Presidente Andrés Manuel López Obrador con los diputados morenistas y aliados coinciden en señalar la insatisfacción presidencial por algunas objeciones a políticas de la 4T.

   Sería una ingenuidad suponer que presuntas inconformidades de los diputados del gobierno se convertirán en abierta rebelión, porque muy radicales, muy radicales, pero no comen lumbre y piensan en su eventual futuro político.

   Como sea, a pesar de ser el Presidente con más fuerza en muchas décadas, a él que le gusta la historia, ahora sabe las razones de Porfirio Díaz para decir: “… es más difícil gobernar a los mexicanos que arrear guajolotes a caballo”.

 

 

Palacio: fuerte presión a los aliados
Números favorables a la ley Bonilla
¿La inseguridad no desvela a la inversión? 

   Cuando la capacidad de Ricardo Monreal llegó a su límite para impulsar para la CNDH a Rosario Piedra Ibarra, la explícita favorita del Presidente López Obrador, los operadores de Palacio probaron la efectividad de las presiones del Poder.

   En el caso de la reducción de dinero a los partidos políticos, es evidente que la oposición formó un frente difícil de franquear, pero, al tratarse de una promesa de campaña del Presidente, oootra vez entra en acción Palacio Nacional.

   Ya citaron a los dirigentes y coordinadores de los partidos aliados de Morena. En amigables charlas se les explica lo sensato que sería no disgustar a quien apenas empieza su mandato presidencial.

 

 

Seguridad: ¿vamos a perder esa batalla?
Busca la 4T ganar el control total del INE
Resultó neoliberal la Procuraduría Agraria

  Las reacciones del gobierno y de los actores políticos de la República parecen demostrar que, sin importar la preocupación social por la inseguridad, se vuelve imposible el consenso sobre combatirla.

  El gobierno de la República y sus partidarios se aferran a las premisas del “abrazos, no balazos”, a pesar del choque de realidad del affaire Culiacán y la masacre de la familia Lebaron. Y los actores políticos medran con ellos.

  Mientras, crece la percepción de que - oootra vez-, los enfrentamientos de las élites políticas, al hacer imposible un acuerdo, llevan a la Nación a una batalla que, según la percepción de la mayoría, ya está perdida.