Café Político

 

 

México levantó muro contra reforma migratoria
¿Afianza MC su rol en gambito presidencial?
¿Otra vez el “sonríe, ya ganamos” de 2006?

  Es posible que, como dice afirman el embajador Kenneth Salazar y el canciller Marcelo Ebrard, el desaire del Presidente López Obrador al mandatario estadunidense Joseph Biden no afecte la relación.

  Después de todo no se desmantela de la noche a la mañana la compleja e intrincada red de vínculos financieros, comerciales, empresariales y sociales que forman la relación bilateral.

  Si ya era difícil una reforma migratoria a favor de millones de indocumentados, la rijosa narrativa de Palacio Nacional contra los republicanos en estricto rigor ha levantado altísimo muro político contra una reforma migratoria en Estados Unidos.

 

 

Elecciones, ¿a dónde va Morena?
Cuando el Gobierno traicionó al PRI
¿Dejarán mocho el programa educativo?

  Pergeñadas estas líneas a mitad de la jornada electoral en seis Estados, se atreve a predecir que, sin importar los resultados, la discusión será sobre la debilidad de los partidos y, obviamente, las cábalas sobre su eventual sobrevivencia.

  Y, obvio, las razones de los triunfos del Partido Oficial que, según algunos, son efecto de la magia de la imagen presidencial, como si fuera mágica la debilidad de los partidos y la persistencia oficial para romper las reglas.

  No hay magia en las acciones realizadas con visión paradójicamente estratégica y obstinada a la vez con que hace 4 años inició el desmantelamiento institucional y que sólo pide a Morena dejarse halar. No se han preguntado si la Nación entera se dejará halar sin chistar.

 

 

CDMX: transportistas, punta del iceberg
Vuelta a la tuerca, ¡A la pobreza franciscana!
Los memoriosos del staff de Biden

  Voltaire dijo hace dos siglos y medio que “gobernar es hacer descontentos”, lo cual tienen claro la Jefa de Gobierno de CDMX Claudia Sheinbaum y su equipo, errarían si suponen en creer que si cierran el affaire de los transportistas habrán desbrozado el camino.

  En la disputa candidatura presidencial la única regla es que no hay reglas. Sepan las nuevas generaciones que, en 1951, por las dudas, pese a poderosos votos contra eventual candidatura presidencial, al jefe del DDF se le acumularon los problemas y los líos. Cesaron cuando hubo candidato.