Café Político

 

 

Sucesión: ¿será Palenque como Chalma?
UNAM: ¿autorizó Palacio la embestida?
Reforma electoral, para ganar tiempo

  Como lección de política práctica, quien quiera que gane la candidatura presidencial de Morena está más que atento a como el Presidente López Obrador sortea imprevistos, maniobra y mantiene férreo control del proceso de la sucesión.

  Y seguro sabe que sólo la astuta construcción de la imagen presidencial y su concentración del Poder contendrán el tribalismo congénito del Partido Oficial y será, al tiempo sombrilla protectora, coordinador y estratega de campaña.

  Quien quiera que gane la candidatura morenista sabe también que al triunfar le exigirán cuidar el legado y su dilema será cómo gobernar si, pese a dichos, empiezan muchos a acudir a Palenque, como los devotos acuden al Santuario de Chalma.

 

 

Presidencia le echa la lámina al Poder Judicial
Gorbachov, perdió la guerra económica
Entender al plan educativo, no son ustedes...

  Una carambola de dos bandas la embestida del Presidente Andrés Manuel López Obrador contra el Poder Judicial, pues lo confronta con su habitual estilo de no tomar prisioneros como reacción a decisiones de la Corte, una pendiente, otra tomada.

  Se trata de presionar a los ministros para que no declaren inconstitucional la prisión preventiva oficiosa, pero también es solapada reacción airada al fallo que rechazó, por ahora, la iniciativa que daría al Gobierno el control de los contenidos de los medios.

  Nada nuevo que un Presidente se enoje al contradecirle uno de los Poderes de la Unión; pero si lo es que en ambos casos enseñen el cobre y dejan ver las crecientes y preocupantes pulsiones autoritarias en el Gobierno de “la revolución de las conciencias”.

 

 

Morena: riesgo de estampida en la sucesión
Inquietud por la libertad de cátedra
Justicia, burocratismo contra voluntarismo

  Hasta hoy, el adelanto del proceso de la sucesión ha sido parte de la estrategia cuidadosamente diseñada y conducida por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, pero recientes decisiones podrían desordenar el proceso.

  Cuando de la candidatura presidencial del Partido Oficial se trata, toda la militancia, no sólo los afines a los aspirantes quieren asegurar su futuro y estar con quien gane desde ahora.

  Deben mantener vigentes sus opciones, pues nada garantiza inmutables circunstancias y sería un error causar estampida por crear la percepción de que la candidatura ya es fait accompli, hecho consumado e irreversible, error tan costoso como aquel adelantadísimo y costoso “sonríe ya ganamos” de 2006.