Café Político

 

 

¿Harán imposible el diálogo político?
Indeclinable lealtad de los militares
Dos Bocas; ¿escucharon a Rocío Nahle?

  En un viejo documental de la BBC sobre la Guerra Civil Española, dijo un viejo oficial franquista: “Para los republicanos nosotros éramos el diablo y ellos eran el diablo para nosotros. Se hizo imposible el diálogo político y estalló la guerra”.

  Es absurdo, por supuesto, comparar aquello con las diferencias entre el Gobierno de México y sus opositores, o imaginar siquiera un desenlace similar, a pesar de la rijosidad crecientemente alentada por un Presidente en campaña permanente.

  Pero es innegable que la rijosidad no es inocua, genera creciente intolerancia en el oficialismo y cada vez dificulta más el diálogo político, estimula pulsiones autoritarias que hacen peligrosamente impredecible el rumbo de la Nación.

 

 

¿Habrá dinero para cumplir las promesas?
PRI: ¿olvidaron como mover el abanico?
¿Consignar a Peña Nieto? Humo y espejos

  Ni la retórica de los diputados de Morena puede volver épica una de las más rudas leyes de ingresos de las décadas recientes, se castiga por igual al campo, a quienes donan a sociedades de beneficencia que a futuros contribuyentes.

  Los daños colaterales o la eventual ralentización económica no importan, pues quizá como hace mucho tiempo hay un sentido de urgencia en la búsqueda de más ingresos para cubrir no sólo los programas sociales y grandes obras.

  ¿Aguantará el presupuesto la carga extraordinaria de financiar los proyectos insignia del sexenio y el costo de cumplir la promesa de no subir el precio del gas, de las gasolinas, las tarifas de electricidad ni hacer una seria reforma fiscal?

 

 

Salud: ¡no nos tienen paciencia!
¿Qué hacer sin Fonden y sin nuevas reglas?
Cuando hubo bombazos en El Pedregal

  Como el mítico “Chavo del 8”, los titulares del sector salud, el Secretario Jorge Alcocer y el director del Insabi Juan Antonio Ferrer, durante su comparecencia en el Senado reprocharon impaciencia de los legisladores.

  Impaciencia, por ejemplo, con el abasto de medicamentos, el cual entorpecen “reglamentos obsoletos y el robo en los Estados”, para el cual dicen ya trabajan en un “plan de trazabilidad”, sobre todo de oncológicos, lo que sea que eso signifique.

  También explicaron lo que no dijeron “los 100 compromisos” presidenciales: “los cambios al sistema de salud llevarán cuando menos cuarenta años”. Más o menos lo que tardó Moisés en llevar a los judíos a la Tierra Prometida. Paciencia, pues.