Café Político

 

 

Hasta 2024, calvario inflacionario
La tentación del pensamiento único
Los inalterables hechos de 2006

  La subgobernadora de Banco de México Galia Borja Gómez sostuvo que la inflación no cederá despacio, su descenso será gradual y durará al menos ocho trimestres y que, si todo va bien, para el primer trimestre de 2024 bajará a 3 por ciento.

  Para los ciudadanos de a pie este realista escenario significa que los siguientes dos años serán un calvario durante el que tendrá que cargar con alzas y alzas de precios y mucho tendrá que rezar para que las medidas oficiales le ayuden a sobrevivir.

  El problema para el Gobierno de la República es que marzo de 2024 está peligrosamente cerca de la elección presidencial y qué el tiempo no alcance para contrarrestar el descontento por la inflación. C´est fini, diría Macrón.

 

 

Nada asegura una misma realidad en 2024
Médicos: hiperbólicas versiones oficiales
¿Distinta la ruta de Biden a la Cumbre?

  Nadie, ni siquiera el oficialismo con su “revolución de conciencias” y desmantelamiento institucional, puede asegurar que las circunstancias sociales y políticas para la elección presidencial serán las mismas de hoy.

  Mal haría la oposición en seguir el consejo de los analistas y politólogos que no ven que las circunstancias en 2022 o en 2024, por las crisis en ciernes y el cambio de régimen en obra negra, no serán las de 2018.

  Si la sucesión misma, por más que “in pectore” parezca resuelta, está en calculada pausa por eventual cambio de circunstancias, a la Alianza más le vale, como los músicos de rancho, tocarla de oído y sólo procurar al final terminar juntos la última nota.

 

 

El inmenso placer del tapadismo
¿Todo esto debo coordinar? Dijo Fox
¿Rechinan las costuras presupuestales?

  El deja vú de la 4T inició hace meses el juego que apasiona a todos los mexicanos, el juego de adivinar, como en el siglo pasado, quién ganará la candidatura presidencial, por si hay manera de subirse desde ahora al tren del triunfo.

  Más que “el gran proyecto”, a casi todos los militantes de Morena y a muchos no militantes importa no estar del lado equivocado a la hora de que, como en los tiempos descritos por Luis Spota en sus novelas, de Palacio salgan “las palabras mayores”.

  Palacio calla ante los pleitos, útiles distractores. Quizá, como dicen, todo esté decidido. El Presidente no dará color. ¿Por qué sacrificar el inmenso placer y poder de tener a todos atentos a sus gestos y sus palabras, cada palabra, durante 18 meses?