Café Político

 

 

¿Ya domaron ambiciones en Morena?
Todo escrito para el 24, dicen agoreros
No se puede quedar bien con todos

  A Mario Delgado le encargaron la renovación del Consejo Nacional de Morena para que Palacio recuperara en estatutos el control de un proceso de sucesión que al adelantarse subestimó el poder de las pasiones y las ambiciones.

  Aunque en el Congreso se dejó margen para el forcejeo y hasta para el pataleo y hay aparente ventaja para la jefa de Gobierno de CDMX Claudia Sheinbaum, visto el Congreso bien y despacio, Mario Delgado obtuvo el Partido que Palacio quería.

  Por ahora se enfrían las pasiones ante el dilema de cómo enfrentaría Morena la orfandad si el Presidente se retira en octubre del 24. Pero, cuidado con subestimar otra vez la intensidad de las pasiones y ambiciones desatadas por la disputa del Poder.

 

 

Jefe Máximo en 2024, ¿por aclamación?
La seguridad es para hoy, hoy, hoy
A Palacio se le desordena la sucesión

  Primero, la presidenta nacional de Morena Bertha Luján pidió al Presidente López Obrador no retirarse del “Movimiento” al término de su mandato, lo mismo planteó el senador Gabriel García Hernández, porque falta la siguiente fase del cambio de régimen.

  García Hernández, hasta el año pasado poderoso controlador de los 18 mil servidores de la Nación y de la rica escarcela de los programas sociales, dijo que el Movimiento tiene que volver a su esencia, implicando que la ha dejado.

  No ven a nadie capaz de llenar el hueco del Presidente López Obrador. Lo necesitan para que el cambio de régimen sea una realidad.  No sería un maximato como el de Calles, porque al Presidente López Obrador no sería impuesto como Jefe Máximo, lo sería por aclamación. Sólo vean las encuestas.

 

 

Domar a la Corte, clara pulsión autoritaria
Nueva política de seguridad, ojos que no ven
Sin diálogo político, ¿qué sigue?

  Airado el Ejecutivo porque la Suprema Corte aún prepara proyecto que eventualmente revisaría la prisión preventiva oficiosa, mando a Morena a presentar una iniciativa para impedir que la Corte desempeñe su rol de Tribunal Constitucional.

  Se aferra el Gobierno de la República a la prisión preventiva oficiosa porque le permite disimular las incapacidades del ministerio público para la investigación y para reunir pruebas sólidas para presentarlas ante un tribunal-

  La iniciativa es una amenaza directa a la constitucional separación de Poderes, cada vez más incómoda para Palacio Nacional, con lo cual cada día perfila las peligrosas pulsiones autoritarias en el seno de  “la revolución de las conciencias”.