Café Político

 

 

¿Por qué votar por la continuidad?
Crimen y elecciones, inútil la negación
Petroleros, ¿botín de grupos morenistas?

  La pregunta de “por qué votar por la continuidad”, la provoca Palacio que, con su diaria retórica, desde el púlpito de Palacio del Salón Tesorería argumenta, casi exige a los ciudadanos de a pie del México real votar por la continuidad de “la revolución de las conciencias”.

  El objetivo estratégico es que, al discutir la construcción de la esplendorosa visión de “la revolución de las conciencias”, se evitará la discusión de los resultados de un Gobierno que terminará dentro de casi 33 semanas.

  A quién esto escribe, como a la mayoría de los ciudadanos de a pie del México real, le importa el México en que vivirán en 2025 sus hijos y sus nietos. Si continuidad implica la misma o peor inseguridad y decadente sistema de salud, ¿por qué votar por la continuidad?

 

 

Patean el bote de fracasos sexenales
¿Frenará la Corte abusos de la prisión preventiva?
Nadie tiene recetas contra la informalidad

  Casi todos en el círculo rojo descalifican las reformas propuestas por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, pero el Gran ilusionista de Palacio y su mañanero choro han forzado a que casi todo el círculo rojo la discuta.

  Para consternación de Su Candidata y, aunque muchos lo duden, para consternación de los ciudadanos de a pie del México real, el Ilusionista de Palacio ha pateado el bote con sus tóxicos fracasos sexenales en seguridad, salud y educación.

  Con los mensajes de intolerancia a todo punto de vista distinto, desde sus “campañeras” en el púlpito del Salón Tesorería de Palacio Nacional acota a Su Candidata para forzarla a depender sólo del voto duro de “los puros”. Nada de devaneos, es el mensaje.

 

 

Palacio: “Yo soy la vid, vosotros las ramas”
El reborujo de reforma de pensiones
Fernando Cisneros, un héroe duranguense

  Sabe el equipo de campaña de la doctora Claudia Sheinbaum que al anunciar sus 20 reformas el Presidente Andrés Manuel López Obrador dejó públicamente claro quién es el estratega y el táctico de la campaña presidencial del Partido Oficial.

  Desde el pasado noviembre registraron mensajes: “El Presidente será insustituible para la campaña”, “su ausencia abrirá gran incertidumbre”. Creyeron tendrían más margen de maniobra. Se equivocaron.

  A menos de 33 semanas del fin del sexenio, desde Palacio Nacional el Presidente parafrasea al evangelista y dice a los suyos: “Yo soy la vid, vosotros las ramas… sin mí no pueden hacer nada”. O, más mundanamente, un franquista: “no os puedo dejar solos”.