Café Político

 

 

SCJN: ¿podrá descargar los datos electorales?
Agota México la paciencia de Washington
Ingenuo creer que la Encuesta no es dedazo

  Las leyes ya aprobadas y las pendientes que forman parte del Plan B de la Presidencia tienen el tramposo, pero valioso objetivo de darle vuelta a la Constitución y así cargar los dados a favor del oficialismo en la elección presidencial de 2024.

  Pese al discurso, no arriesgarán el futuro de la “revolución de las conciencias” sujetándolo al capricho del veleidoso voto popular, así que la oposición sólo debe apelar a la Suprema Corte para que anule las tramposas leyes lopezobradoristas.

  Con el voto de ocho de los once ministros se declara la inconstitucionalidad, pero a cuatro los designó el Presidente López Obrador. En 100 días esa cuarteta decidirá si preserva nuestra incipiente democracia o si nos regresa al siglo pasado dejando los dados cargados a favor del oficialismo en la elección presidencial.

 

 

UNAM: ¿resistirá el asedio la autonomía?
México necesita cabildear reforma migratoria
Lula descuadra la política exterior mexicana

  Desde Palacio se usa el caso del plagio de tesis por la ministra Yazmín Esquivel como ariete para arremeter contra la autonomía de la UNAM, hasta hoy muralla insalvable para el régimen lopezobradorista.

  Quizá vean como rollo mareador explicar que la autonomía permite a maestros y académicos enseñar, conocer y discutir en plena libertad todas las formas de pensamiento y conocimiento, sin presiones políticas ni económicas.

  La muralla de la autonomía sólo cederá si hay universitarios dispuestos a hacer de caballos de troya, que desde adentro la derrumben. Infausto que universitarios traicionaran a la UNAM y ofrendaran la autonomía para realizarse como lacayos del Poder.

 

 

No los distraigan, aconseja Palacio
“Mi palabra es la ley”, premisa oficial
Seguridad: alto costo de no cambiar

  Satisfechos en Palacio Nacional por las reacciones en las opiniones publicada e informada porque el PAN, PRI y PRD revivieron la Alianza Opositora que hace año y medio bajó al Gobierno y al Partido Oficial de la nube en que andaban.

  La mayoría de las críticas, aún las más feroces a la Alianza no son de Morena, son de adversarios de Morena, para quienes son más fuertes sus prejuicios contra “los políticos tradicionales”, cínicos priístas y panistas, que contra el Partido Oficial.

  Así, cuando tantos adversarios de Morena arremeten contra la Alianza, el oficialismo sólo sigue las instrucciones de Palacio de apegarse a la máxima de Napoleón: “cuando tu adversario está cometiendo un error, no lo distraigas”.