CAMBIO DE GUARDIA

Encrucijada

 

Quizá desde hace 30 años no estaba la Nación en una encrucijada, pues más allá de los lugares comunes, el hecho es que en la elección del 2 de junio está en juego la posibilidad del restablecimiento de la Presidencia Imperial, la Presidencia sin contrapesos o la preservación de una joven democracia representativa, vigente durante casi 24 años, con todos los inconvenientes de las democracias, pero que ha permitido que en cuatro elecciones presidenciales hayamos tenido tres alternancias, lo cual no es poca cosa.

  Pero persisten los lastres de la histórica pobreza y la desigualdad, los cuales, lamentablemente, en lugar de unificar en un proyecto multipartidista para atenderlos los convertimos en motivo de encarnizadas disputas políticas.

 

Aun así, sería un error que, así como algunas naciones a veces sacrifican libertades para tener seguridad, los mexicanos decidiéramos que el combate a los lastres de la desigualdad y la pobreza, para tener éxito, implicará que cedamos libertades a favor de un Gobernante Fuerte, plenipotenciario y providencial.

 Ese es el dilema a resolver el próximo 2 de junio, dilema disimulado por la retórica estridente de campaña.