DOMINGO

Malos vientos y mala mar para México

  A cuatro días de terminar el período ordinario de sesiones del Congreso y a 41 días de las elecciones, se intensifican los esfuerzos del Gobierno, su partido, sus aliados y sus adversarios para polarizar a la población.

  No tranquiliza que, como dicen, el Presidente López Obrador crea que su rol de Jefe de Estado debe ser distinto. Ganó la Presidencia por su astucia, tenacidad y capacidad para la agitación social y política. Considera que, si con eso ganó, así debe hacer para conservar el poder.

  Dijo hace tres años René Casados que “la realidad sería el mejor contrapeso al gran poder de un Presidente que ganó con tan aplastante mayoría”.

  En otro contexto tendría razón, porque la frase encajaba en un Presidente que, pese a su ambición de hacer cambios, como los anteriores, adaptaría el marco institucional para cumplir con sus programas sexenales, pero nadie previó que los cambios institucionales parecen encaminarse a trastocar hasta la larga jornada de México para llegar a ser un Estado de Derecho.

  Meta imposible anteponer la justicia a la ley, menos cuando quien detenta el Poder decide qué es justicia y que no lo es.

  Augura malos vientos y mala mar para México, dirían los marinos.